El despecho de amigas sí existe y de amigos también. Recuerdo cuando en julio del 2006 me enteré que mi novio de esa época me había sido infiel en su viaje de graduación. Tenía solo 15 años, creía que él sería el amor de mi vida y aunque aún creo que fue un príncipe conmigo el 95% de nuestro tiempo, esa herida me hizo pensar que el amor no era para mí. 

Pasé semanas sin comer, ni dormir, solo lloraba mientras escuchaba “Que lloro” de Sin Bandera, porque mi amor, soy una millennial que creció viendo novelas latinas, obvio el despecho sería ¡atómico! 

El cuento de esa infidelidad no viene por lo mucho que me dolió que mi ex novio me engañara, sino que la intensidad venía justificada porque con quien me fue infiel fue ¡con una gran amiga! 

Hoy, 18 años después, la sigo llamando amiga 🙃

Pero es que era una gran amiga, una partner de locuras, una jeva con la que me reía, lloraba, a la que le confiaba mucho. No recuerdo si le pedí que me “lo cuidara” porque en mi memoria jamás he pronunciado esa frase, pero mi nivel de enamoramiento y estupidez era tanto, que capaz lo hice y bloqueé el recuerdo. No lo sé. Pero si lo dije, era mejor que no lo cuidara, ¿no?

Su traición fue lo que más dolió, y fue lo que hizo que creara una burbuja en la que era yo y yo solo, mis dos amigos hombres, y mi cero confianza, para ese momento, con mis pares. Fui de las que dije que las mujeres no eran amigas de nadie, pero no se trata de ser mujer o no, se trata de ser persona con valores cuestionables.

Escuchar de su boca: “es que no sé qué nos pasó, pero nos gustamos mucho”, fue la daga que se instaló en mi corazón por años. Y es que yo confiaba en ella, en él, en nuestra amistad de tres. 

La historia es parte del Diario de una Millennial, la princesa y el ogro, disponible aquí 👈🏻

Creo que fue la primera vez que me despeché por una amiga…, pero no fue la última. 

Ahora que soy una caraja de treinta y tantos, que ha vivido una vida de 100 años comprimida en dos décadas, he tenido otras veces en las que mis lágrimas no han sido por hombres, sino por esas mujeres a las que he amado con mi vida y que, por re o por fa, no han podido seguir en mi historia, o yo en la de ellas. Depende de cómo lo veas… 

El despecho de amigas sí existe
Yo aquí pensando… ✨

Y hoy hablo de esto porque hace un año me pasó, hablo de ello porque he cambiado tanto que sé que hay amistades que ya caducaron y porque en mi entorno, tengo mujeres que están pasando por lo mismo. ¡Y hombres también! Porque sí, los hombres también lloran por sus amigos. Justo por eso quiero hablar de eso. 

Ser amigos cuesta 

Quizás antes, para la generación de nuestros papás o abuelos, la amistad era algo que se daba por sentado, una relación intrínseca por ser y estar dentro de la sociedad, pero para nosotros los que venimos después, no. 

La amistad es un vínculo esencial en el desarrollo de la autoestima y confianza de las personas. Querer a otra persona que no sea tu familia o pareja, ¡es necesario! De ahí que crear el lazo necesite de tanto o más esfuerzo que el de una relación sexo-afectiva. 

El despecho de amigas sí existe y de amigos también. Recuerdo cuando en julio del 2006 me enteré que mi novio de esa época me había sido infiel en su viaje de graduación. Tenía solo 15 años, creía que él sería el amor de mi vida y aunque aún creo que fue un príncipe conmigo el 95% de nuestro tiempo, esa herida me hizo pensar que el amor no era para mí. 

Pasé semanas sin comer, ni dormir, solo lloraba mientras escuchaba “Que lloro” de Sin Bandera, porque mi amor, soy una millennial que creció viendo novelas latinas, obvio el despecho sería ¡atómico! 

El cuento de esa infidelidad no viene por lo mucho que me dolió que mi ex novio me engañara, sino que la intensidad venía justificada porque con quien me fue infiel fue ¡con una gran amiga! 

Hoy, 18 años después, la sigo llamando amiga 🙃
✨Mis amigos son luz✨

Hoy tenemos consciencia de eso y nos hacemos cargo (muchos, no todos) de cuidar, alimentar y fortalecer el vínculo. Sin embargo, considero que, como cada día hay más preocupación por el cuidado de la salud mental y esta consciencia alrededor que nos recuerda e invita a establecer los límites, aceptar los cambios y decidir cuál es la vida que quiero vivir, hay una influencia directa en que algunas amistades lleguen a su fin. 

Y no tiene que ser por razones dramáticas como la mía a los 15 años, no. Hoy existe la determinación de terminar una amistad porque esta ya no nos brinda nada, no estamos cómodos o porque simplemente los caminos van en direcciones contrarias. Desde ya te digo que ¡eso está bien!

Porque fíjate, establecer la base de una amistad necesita al menos de 200 horas iniciales, lo que serían como 9 días continuos de trabajo para pasar las murallas defensivas de una persona e instalarte en la sala de su confianza. Pero desde el otro extremo, para terminar el vínculo o que te echen de esta sala de confianza, solo necesitas minutos para que te digan: ¡se te quiso! 

Entonces, las amistades cuestan y mucho, porque es lograr conocer el lado más vulnerable de otra persona, saber que está ahí para ti -y viceversa-; es dormirte llorando a su lado, o irte de rumba, emborracharte y llamar a tu ex, mientras esa persona solo se queda esperando que llegue el momento de volver a abrazarte. 

La amistad es estar en los momentos importantes, en los estúpidos y en los dolorosos, y tener la capacidad de decir tu opinión con la seguridad de que no serás juzgada(o) por tu forma de ser o pensar.

La amistad es tu lugar más seguro. 

diario de una millenial

Por eso irse de una amistad ¡duele! Duele más que cualquier cacho… tengo pruebas y cero dudas. 

Best Friends Foreva

¿Quién no tenía esa promesa de “Amigos para siempre”? ¿Quién no creyó que esto sería como los videos de redes sociales donde se ven a los viejitos o viejitas compartiendo aventuras, todos imparables? Todos hemos creído que ese vínculo sería una amistad de largo aliento, pero la vida nos sorprendió con un preaviso de que teníamos un mes para despedirnos. Y si es que nos despedimos. 

Yo tengo muchos amigos y amigas, algunos de años y otros pocos que vienen siendo amigos de toda la vida. También tengo amigas y amigos nuevos a los que considero una extensión de mí. 

Como mujer adulta tengo la conciencia de que la amistad es un vínculo clave para la supervivencia de esta vida que a veces nos parece medio cruel y coño e’ madre. Me esfuerzo por ser buena amiga, por ser ese lugar seguro al que siempre puede recurrir.

Pero también he tenido que despedirme de amistades porque entiendo que forzado ¡ni la ropa! 

Me ha dolido como 5 vidas, las he llorado más que a ese que me engañó a los 15 años. Despedirme de mis amistades es mi duelo más grande, porque de verdad las amo tanto, son tan parte de mi vida, que el día que no están, duele como el culo. 

Hace un año pasé por ahí. Hace un año me despedí de alguien a quien le entregué mi amor, mi tiempo, mi confianza ¡y dejé entrar a mi hogar! Entenderás que el batacazo fue durísimo. Tanto que apenas puedo hablar de ello… 

Y después de mucho análisis creo que entendí que hay personas que llegan a ti para demostrarte que no eres la misma niña de 15 años, y que ahora sí puedes elegirte, ya que ahora resulta más sencillo ser la protagonista de tu historia y decidir que nada que vaya en detrimento de tu visión de mundo, puede ser parte de tu vida. 

Dirían los filósofos de Instagram: si no suma, adiós. 

Todos en alguna red social

Las amistades se alimentan, ya lo decía más arriba, por eso es importante que todo sea mutuo, que no siempre seas la parte que da, sino también la que recibe porque sino existe un desbalance que, a la larga, provocará que todo termine en malos términos.   

Entonces, sí existen amistades para toda la vida, pero tienes que trabajarlas ¡toda la vida! 

Hablé de esto junto a Ray en nuestro podcast Como peces fuera del agua, disponible en YouTube y Spotify 👈🏻

Aquí hablamos de los despechos ❤️

Ese adiós que tanto duele

Mira, yo no dejo entrar a la gente a mi corazón, soy bien acuariana para mis vínculos y escojo a la gente con pinza. Hoy puedo decirte que todas las personas que actualmente no están no es porque no exista amor de mí hacia ellos, sino porque entiendo que no importa cuanto quieras a alguien, nunca puedes ir en detrimento de ti para mantener un vínculo. 

También entendí que uno sí da esperando recibir, y no se trata de interés, sino de bilateralidad. 

No es que he terminado tantas amistades, la verdad tengo los amigos de siempre, cada cierto tiempo renovamos contrato de amistad, nos hacemos saber que nos queremos en nuestras vidas. De hecho, me he despedido pocas veces y lo he hecho más que todo porque el vínculo ha sido traicionado. 

Hace un año alguien a quien creí que sería mucho más permanente, evidenció que no era una persona digna de estar en mi vida. Siempre dio señales, pero no las quise ver, soy de esas que dice que “en el fondo es buena” o bueno, así me pasó con mi ex. Pero no soy minera ni tampoco ando buscando petróleo ¿o sí? 

La última vez que la vi, me despedí con un abrazo y le aseguré que todo estaría bien, confiando en que así sería para ella y también para mí, pero es difícil. No tengo ni idea de cómo ella pasó su duelo, no la tengo en Redes Sociales y más nunca hablamos, fue una despedida real, pero yo lloré mucho, me guardé y me materné porque romper con una amiga duele, y que jode. 

Pero hay veces en las que te quedas sin excusas para justificar la existencia de personas en tu vida. Además, hay almas que solo vienen a encender algo en nosotros, a despertar eso que duerme dentro de nosotros y que el universo pide que se despierte. 

Si esto llego a ti y te resuena, tómalo como una señal para que el cierre de ese vínculo sea amable y honre esa amistad que estuvo ahí cuando lo necesitabas y que vino a espejarte eso que necesitabas ver, solo no te vayas sin despedirte porque eso sí es horrible. 

Le está pasando a una de mis mejores amigas, ella tenía una amistad de casi 20 años con alguien que decidió de la noche a la mañana salir de su vida sin decir nada. No hubo preaviso, despedidas, ni nada, solo palomas azules clavadas en su WhatsApp que cada tanto la hacen preguntarse: “¿Qué hice mal?”

Y es horrible preguntarse eso, no sé si te ha pasado, pero lo he vivido con ella, la miro esperándola que le respondan y es doloroso. Es doloroso el ghosting, pero más cuando viene de esa persona que vio tu luz y la oscuridad, las abrazó y siguió ahí contigo. Es doloroso porque nunca imaginaste que te harían eso. Ella no está despechada, sino despechadísima 💔

Escribí sobre esto es El ghosting es como de millennials, revísalo aquí 👈🏻

Por eso creo que si te vas a ir de una relación de amistad, no importa el tiempo que lleven siendo amigas o amigos, honra ese amor que una vez estuvo ahí para ustedes, con una despedida digna. No dejará de doler, pero dolerá menos, te lo aseguro. El despecho durará menos y cuando recuerden la amistad, no habrá resentimiento ni preguntas sin respuestas. 

Responsabilidad afectiva le dicen ahora, yo siempre lo llamaré humanidad, amor y respeto por el otro. 

No quiero irme sin antes decirte que hay adiós inevitables, hay despedidas que por más que las dilates, llegarán. Atiende las señales, siempre llegan para alertarte de eso que no podrás evitar. El despecho de amigas sí duele, pero también pasará.

En fin, los amigos duelen, por eso trátalos como te gustaría ser tratado y te juro que serán vínculos con altas probabilidades de renovación de contrato. Ahora escribiré sobre cómo terminar con tu amigo o amiga, creo que a veces es necesario que nos den guían porque damos pasos pininos en esto de la humanidad. 

Gracias por acompañarme en este viaje, seguiré escribiendo, espéralo 💜

Pd. Si te pasó algo así, te abrazo, siempre podrás levantarte de este golpe, yo confío en ti, en tu fortaleza y capacidad resiliente de vivir bien para ti y para los demás. Eres una diosa ✨

Cuéntame tu historia, soltemos juntas para sanar ✨ (siempre mantendré tu anonimato) ✨

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Gracias por tu respuesta. ✨