Historias millennials escritas por una millennial
Resignificando las experiencias de amor y desamor, desmitificando las historias de Hollywood basadas en la vida real y riendo para no morir en el intento.
A veces…
A veces lo único que necesitas para avanzar es saber qué soltar y a qué aferrarte, de la primera todos hablan, de la segunda, casi nadie porque al final aferrarte a algo es siempre un salto de fe, y la fe no es algo muy frecuente en estos días. Soy acuario, con la fama de rompecorazones, pero no es así, solo que mi papá un día me dijo algo que mantengo como mantra en mi vida: “Si no suma, sino te hace reír con el alma, sino complementa tu felicidad, si siente que ahí no es, entonces, no te tardes. Forzado nada sale bien”. A veces solo necesitamos confiar que más allá de lo que podemos ver, hay algo mejor para nosotros. A veces, solo hay que tener un poco de fe.
Eu en corto
Una vez escribí una rutina de stand up comedy para canalizar el despecho provocado por mi casi nada, después de eso, puedes esperar muchas cosas de mí. Escribo básicamente porque es mi mejor talento, – ese y usar el humor como recurso de evasión a todo aquello que me incomoda-, también lo hago porque amo poder plasmar una realidad compartida por una generación que le cuesta el tema del amor en todas sus versiones pero que apuesta por romper patrones y hacerlo diferente. Ah y porque me gusta, esta última es la más importante.
Blog
Se quebró el espejo
Aún estoy en esa fase de reconocimiento en la que puedo tardar varios intentos en comenzar a escribir algo que sí voy a publicar. Ya son varios años de silencio en los que me convencí de que no valía la pena hablar de eso, ya no tenía sentido cuestionar si se quebró...
Dime quién soy
Esta es la primera vez en meses que escribo con la intención de publicar, y es raro. Siento como si tuviera que empezar de nuevo en un trabajo que sé hacer muy bien, pero el que no ejerzo desde hace mucho. Una locura, porque aunque no publique, siempre escribo aunque...
El cáncer millennial: ¿estamos sanando?
¿Cuándo fue que nos convertimos en un cáncer millennial? ¿Cuándo fue que nuestros papás, en vez de amarnos, nos entregaron lo peor de ellos? Y lo pregunto con amor y duda real, porque siento que pasamos de buscar respuestas y soluciones a comportamientos, conductas y...
Otra vez es enero: el loop de la vida que se va (o la que viene)
Antes de comenzar a depositar aquí los muchos pensamientos que pasan por mi cabeza sobre lo que es enero y el cómo la presión de ser innecesariamente perfectos nos jode la vida, quiero recordar que estamos en la temporada de Acuario, es decir, que si antes era la...
Arañazos en el cielo
Tengo varios borradores guardados con muchas versiones de lo que pasó. En todos estoy yo, en todos reflejé la verdad que más intenté dejar atrás, pero me pasaba que cuando iba por la mitad de la historia, la abandonaba. Era el miedo otra vez, el miedo de revivir los...
No sentirse suficiente y otras pendejadas que he creído
Creer cualquier pendejada, como no sentirse suficiente, fue mi deporte favorito hasta la semana pasada, incluso mi máxima de vida, y no es algo que haya dejado de sentir, no vayas a creer, solo que estoy aprendiendo a apagar ese grito (porque no es una vocecita) que...
El despecho de amigas sí existe
El despecho de amigas sí existe y de amigos también. Recuerdo cuando en julio del 2006 me enteré que mi novio de esa época me había sido infiel en su viaje de graduación. Tenía solo 15 años, creía que él sería el amor de mi vida y aunque aún creo que fue un príncipe...
Mírate, te presto mis ojos
Esto que leerás a continuación lo escribí hace seis años mientras vivía el invierno más frío que he experimentado hasta hoy. Mírate, te presto mis ojos fue ese desahogo en que deposité todo lo bueno que Martín, mi crush, mi amigo digital, ese ángel que me envió el...
El ghosting es cosa de millennials
Joder, cómo duele que te ghosteen, y no pienso discutirlo con nadie. Tardé mucho tiempo en escribir esto, y las razones son variadas, pero la primera que se me viene a la cabeza, desde el fondo de mi corazón, es porque me dolía mucho ir a visitar ese espacio que solía...








