Mírate, te presto mis ojos

Mírate, te presto mis ojos

Esto que leerás a continuación lo escribí hace seis años mientras vivía el invierno más frío que he experimentado hasta hoy. Mírate, te presto mis ojos fue ese desahogo en que deposité todo lo bueno que Martín, mi crush, mi amigo digital, ese ángel que me envió el...
El ghosting es cosa de millennials 

El ghosting es cosa de millennials 

Joder, cómo duele que te ghosteen, y no pienso discutirlo con nadie. Tardé mucho tiempo en escribir esto, y las razones son variadas, pero la primera que se me viene a la cabeza, desde el fondo de mi corazón, es porque me dolía mucho ir a visitar ese espacio que solía...
Renuncié a una cliente tóxica

Renuncié a una cliente tóxica

Escribiendo… Asunto: renuncié a una cliente tóxica. Empecé a escribir esto minutos después de enviar el email oficial de renuncia, pero esperé un par de días para darle continuidad y que lo que leas a continuación venga desde mi tranquilidad y no desde la...
Mírate, te presto mis ojos

El amor condicionado no es amor

Siempre me había declarado una fugitiva del amor, al menos eso creí por casi 32 años. Y es que más allá de ser una acuariana más libre que el viento, esto del amor genuino y espontáneo no sé si es mi fuerte, la verdad es que buscaba encajar para que me amaran, porque...
Renuncié a una cliente tóxica

Epifanía: Las sábanas de mi mamá

Hay cosas que no encajan aunque te dé la impresión de que sí. Esta entrada tiene una fuente bien espontánea, la estoy escribiendo justo después de tender mi cama porque de verdad no quiero que se pierda este chispazo que sentí cuando trataba de colocar el esquinero. Y...